Escassi mete en la cabeza del Málaga el deseo de luchar por el playoff

EI Málaga vence y convence. El conjunto malaguista tuvo suficiente con un gol de cabeza de Escassi para superar a un Girona con muy poco fútbol y al que la dulce resaca de ganar al Espanyol no le sentó bien. Los rojiblancos se toparon con un muro en la segunda mitad y el sueño de luchar por el playoff se va a Málaga.

Pellicer, que dirigió a su equipo desde la grada por sanción, no apostó por salir con la defensa de tres centrales y sí con un 4-4-2, pero le costó arrancar. Es más, Mejías, una de las novedades visitantes, no tardó en darse cuenta de que no le esperaba un duelo sencillo porque, en el 2’, Sylla demostró ser más rápido y pillo que el central y lanzó un aviso. El problema, que la decisión final cuando estuvo dentro del área no fue la mejor y todo se quedó en casa. El susto sentó mejor al Málaga que al Girona y, a partir de entonces, los malaguistas se adueñaron de la posesión. A los gerundenses les costó encontrar entre líneas a Samu Saiz para tener mayor presencia en el área rival y, en defensa, no acabaron de cerrar bien a Cristian, Joaquín y Rahmani. Con el paso de los minutos, los visitantes olieron sangre y la recompensa al dominio llegó en el 33’. Fue a balón parado. Escassi ganó la posición a Bueno en un córner y, con un cabezazo cruzado, superó a Juan Carlos. El 0-1 fue un pullazo para el Girona y no quiso tardar en reaccionar. Es más, en el siguiente minuto pudo empatar, pero Dani Barrio emergió y desvió un buen tiro de Bárcenas.

En la primera mitad, el Girona no estuvo nada cómodo y le pasó factura no tener una circulación veloz y acertada del balón. Como sucedió en la jornada pasada ante el Espanyol, el conjunto gerundense lo fio todo a remontar. Pero esta vez salió cruz. Tuvo ocasiones para poder, como mínimo empatar, aunque faltó muchísimo acierto. Bárcenas y Monchu enviaron dos buenas ocasiones al limbo y al Málaga le bastó con sufrir y aguantar. Ni echó de menos que, en el 79’, Muñoz estrellara un balón en el larguero. El trabajo estaba hecho.

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