Havertz, positivo en COVID-19

La COVID-19 sigue sacudiendo al fútbol. A los numerosos positivos en la jornada europea de Champions y Europa League, hay que sumarle ahora el de Kai Havertz. Así lo hizo saber el Chelsea, que mediante un escueto comunicado informó de la ausencia del futbolista alemán, una hora antes de su enfrentamiento contra el Rennes francés.

«Frank Lampard ha confirmado que Kai Havertz ha dado positivo en COVID-19. Debido a ello, el jugador se encuentra en un periodo de aislamiento y no estará disponible para el partido de Champions League de esta noche contra el Rennes«, señaló el club inglés a través de sus redes sociales. Algo que también afecta a la selección alemana, ya que no podrá convocarle para sus respectivos compromisos continentales del próximo parón.

Por otro lado, desde su millonario traspaso este pasado mercado estival, procedente del Bayer Leverkusen previo pago de 80 millones de euros, Havertz había sido partícipe en todos los partidos del Chelsea, quedándose sólo una vez sin vestirse de corto (en la derrota de los ‘blues’ contra el Tottenham en la Copa inglesa). Además, de los nueve partidos que registra con los londinenses, todos ellos han sido como titular. Entre ellos, un total de cuatro goles, con un hat-trick, y tres asistencias. Una joya a la que Lampard quiere ir puliendo dotándole de protagonismo.

Un Sevilla muy grande en Stamford Bridge

Estreno de altura del Sevilla en Londres. Señor partido del equipo de Lopetegui sobre todo en lo defensivo y la capacidad para controlar la posesión. Exhibición de orden y solidaridad de la que no pudo sacar más de un punto porque en escenarios de tanta entidad como Stamford Bridge a los de Nervión le falta, y es comprensible, ese extra de calidad en la parte de arriba que proporcionan los delanteros que valen varias decenas de millones de euros. Con todo, el más que merecido empate estabiliza a este Sevilla en el lugar privilegiado que merecen sus seis Europa Leagues y partidos de categoría que ha cuajado en los últimos tiempos ante clubes tanto o más temibles que el Chelsea como son el Manchester United, el Inter, el Bayern o el Barcelona.

No hay público por culpa de la pandemia, pero el estadio del Chelsea todavía impone. Drenaje pronunciado, césped perfecto, olor a fútbol inglés y un equipo repleto de futbolistas a millón de euros el kilo de peso. Con todo, saltó al campo un Sevilla valiente, que quiso el protagonismo. Y eso casi le cuesta ya el disgusto a los cinco minutos, en casi la única jugada de peligro del Chelsea durante la primera mitad. Una pérdida en la salida provocó que Havertz, perdido después casi todo el partido aunque ha costado 80 millones, casi rematara en boca de gol, algo que evitó Diego Carlos.

Entre el toque de atención por su tonta expulsión en Granada y la variante táctica, Lopetegui decidió dejar en el banquillo a Joan Jordán y sacar a Gudelj para colocar a Fernando en esa posición de mediocampista defensivo que a veces se incrusta entre los centrales. El serbio por cierto, cabeceó tras una falta de Suso para darle al Sevilla la mejor ocasión antes del descanso. Mendy, que aparecía por sorpresa (se le creía lesionado para bastante más tiempo) en la portería en lugar de Kepa, tiró de buenos reflejos.

A la media hora, una lesión de Sergi Gómez recolocaba al Sevilla con su idea más habitual de los últimos tiempos, ya con Jordán en el campo. Así, después de irse al vestuario tras un tiro raso de Ocampos que volvió a poner a prueba a Mendy, salió el equipo de Nervión a disputar la segunda parte.

Sufría algo más el Sevilla tras el descanso, sobre todo a balón parado, cuando Lopetegui decidió sustituir a un errático Suso por Óliver Torres. El cambio no sólo pretendía mantener algo más el balón sino colocar a Ocampos en el sitio que más le gusta: la derecha, junto a Navas. Y fue en esa sustitución, la enésima con la que Lopetegui lo borda en los últimos tiempos, donde murió el peligro de los locales y surgió una veta de peligro para los sevillistas, que percutieron una y otra vez por la derecha. Lástima que faltaran lo que casi siempre da el oro: remate y último pase.