El Inter impone la ley del más fuerte y devora al Getafe

Lukaku, un delantero por quien el Inter pagó 75 millones y por el que antes el Manchester había desembolsado 85 millones; y Eriksen, un suplente que costó 27 millones y por quien estuvo negociando el verano anterior el Real Madrid, sacaron al Getafe de la Europa League. La ley del más fuerte. El penalti fallado por Molina en el 75’, que significar el 1-1, quedó en anécdota.

Para el Getafe no era una pretensión a principios de temporada llegar a cuartos de final de la Europa League. Para el Inter tampoco, su propósito era estar en cuartos de final pero de la Champions, de la que le apearon antes de lo que quisiera, en la fase de grupos. Está en la Europa League de rebote pero ya que se está nada hay mejor que intentar ganarla.

En el 10’, Olivera y Etxeita estuvieron a punto de acertar dentro del área tras el saque de un córner, pero el doble rebote acabó en córner. El Getafe incomodaba al Inter precisamente donde más fuerte se siente, en defensa. Cada balón al área suponía un apuro para el equipo de Conte.

La ocasión más clara, no obstante, fue la que tuvo Mata en el 18’. Cucurella le dejó solo ante Hamdanovic, pero el punta se entretuvo con un recorte y lo echó todo a perder con un insulso remate raso que fue interceptado por los defensas que se cruzaron arrojándose al suelo.

No había aparecido todavía el Inter en el partido hasta que su jugador más talentoso, Lautaro, a quien pretende el Barça, dijo aquí estoy yo. Interceptó un balón en el centro del campo, se fue de Arambarri, también de Djené y remató cruzado, pero Soria, que ya ganó una Europa League con el Sevilla, le recordó quién tenía enfrente.

Lautaro repitió en el 27’, esta vez desde fuera del área, y de nuevo repelió Soria. En el 28’ fue D’Ambrosio quien remató una falta lateral que fue detenida por el meta azulón. Había noticias del Inter. Malas noticias para el Getafe. El recuerdo de aquellas ocasiones claras de Maksimvic y Mata martilleaban en la cabeza.

Había aparecido Lautaro. Faltaba por hacerlo el otro delantero del Inter: el belga Lukaku. Lo hizo y cómo en el 33’. En su primera acción, gol. Una patada a seguir del central Bastoni, Lukaku la convirtió en asistencia de gol. Balón directo de área a área, el belga cuerpea con Etxeita, se lo quita de en medio como quien se despega una calcomanía y bate a Soria de tiro cruzado. El mayor delito que cometió Etxeita fue ir al choque con un tipo al que apodan El Búfalo. Era el gol 30 de Lukaku esta temporada.

La segunda parte comenzó como acabó la primera, con ocasiones del Inter. Una chilena de D’Ambrosio hizo lucirse una vez más a Soria, cuyo rechace lo remató Godín pero Mata desvió a córner.

Bordalás recuperó fetiches del pasado y metió en el campo a Ángel, máximo goleador del equipo junto a Mata y a quien ha postergado al ostracismo desde el regreso de la competición. El canario dejó su sello en una diagonal hasta el balcón del área. Apretó el Getafe y a punto estuvo de empatar en un remate de cabeza de Mata (66’).

Acto seguido entró Molina. El capitán cambió el rumbo. Una mano de Godín en un salto con Molina fue revisada por el VAR en el 73’. Penalti. El propio Molina lo pidió. En un protocolo que nunca antes se le vio, Molina dio tres pasos para atrás y uno a la izquierda igual que un pateador de rugby se prepara para convertir un ensayo. Molina lanzó fuera.

Fue un rejonazo al ánimo que el Inter aprovechó para darle la puntilla al Getafe. Fue Eriksen en una desafortunada acción defensiva azulona.

El Getafe dice adiós a Europa, pero lo hace con la cabeza bien alta. Perder contra el Inter, un histórico que te supera en todo no es indigno. Lo que sí le honró para la historia fue eliminar al Ajax.

El Villarreal saca músculo

El partido por el quinto puesto reafirmó al Villarreal como mejor equipo que el Getafe, le asegura una plaza para la Europa League y le mantiene con esperanzas de meterse en Champions a poco que se descuiden los del piso de arriba: Sevilla y Atlético.

Anunciaba Calleja que acudían a una guerra. La predicción del entrenador del Villarreal pudo parecer exagerada, pero es seguro que hay peleas en las que se reciben menos golpes que los que cobraron los jugadores amarillos en el primer cuarto de hora, ocho, algunos poniendo en peligro la tibia del rival (Anguissa) y la continuidad sobre el campo del autor (Olivera).

Bordalás optó por el esquema de cinco centrocampistas que utilizó contra el Real Madrid en el Di Stéfano, traicionando su innegociable 4-4-2 desde hace años. La suplencia de Ángel el día que no había más delanteros disponibles del primer equipo huele ya a relación descompuesta entre técnico y jugador.

Transcurridos veinte minutos no había registro de disparo a puerta alguno. Fue Ontiveros el primero que probó, desde lejos en el 23’, no saliendo su misil demasiado desviado. Un zapatazo tremendo que bien pudo descoser el balón.

El Getafe, además de salir con los tacos afilados, adelantó defensa y entraba por banda a través de sus laterales, especialmente Olivera. Un remate de cabeza de Maksimovic en el 30’ y un remate torcido de Arambarri en el 38’ fueron la mayor amenaza para Asenjo.

La lectura de la primera parte era de párvulos: la mejor ocasión fue del Villarreal pero el dominio (abrumador) correspondía al Getafe.

El Villarreal, comprobado que era imposible con el balón conducido al área azulona, optó por meter en el área cada falta que le hacían en el centro del campo, y así llegó más y puso a pensar al Getafe.

El cántaro lo rompieron entre Pau Torres, quien robó; Cazorla, quien asistió; y Moi Gómez, quien aprovechó todo lo bien que habían hecho sus compañeros, encaró a Soria y buscó el penalti que le hizo el portero. Era el minuto 63. Cazorla lanzó en el 66’ y marcó. 0-1. El Villarreal, más quinto que antes de llegar al Coliseum. Con la Europa League en la mano y con la Champions a tiro por si más arriba hay despistados.

Un arreón del Villarreal estaba dando el triunfo al Getafe, pero sin olvidar que sobrepasado el minuto 70 cada equipo sólo había rematado una vez entre los tres palos.

Bordalás rebuscó hasta en rincones que olvidados y sacó a Portillo, Hugo Duro…. En el 80’, Portillo puso el balón al centro del área pequeña, donde siempre debe haber al menos un central y allí estaban sin marca Hugo Duro y Ángel. Marcó de cabeza el primero, aburrido de soledad.

Pero otro penalti, cometido en el 83’ por Portillo, pitado en el 85’ por Estrada previa invitación del VAR y marcado por Cazorla en el 86’, puso el 1-2. ¡Vaya últimos diez minutos! La puntilla la puso Rubén Peña en el 93’, a placer y a centro de Gerard Moreno.


Calleja: «El árbitro ha estado muy bien. Ha tomado las decisiones correctas»

«Lo del final ha sido una pena. Nos jugábamos mucho, era una guerra y al final del partido se ha desatado todo. Espero que no se repita porque no es bueno para nadie. Hubo provocaciones de los dos lados y no quiero saber quién empezó. Estamos disgustados. ¿Los penaltis? En el campo es difícil valorar. En directo me parecieron y los jugadores me dicen que hubo contacto. El árbitro vio el segundo y lo pitó. Han sido dos acción es justas y decisivas. ¿Estrada? El árbitro ha estado muy bien. Tomó decisiones correctas. Y en la polémica hubo provocaciones, Barbosa defendió a un compañero y no quiero quedarme con eso. Me centro en lo deportivo. Eso no debe ser ejemplo para nadie ni permitirse.¿Opciones de llegar a Champions? Me gustaría estar matemáticamente en Europa League y si tenemos opciones de Champions lucharemos hasta el último encuentro. ¿A qué se refería con que fue una guerra? Es un rival directo y conociendo como compite el Getafe y la intensidad que le mete, había que igualarles en ese aspecto».