Pere Milla profana Cornellà

Solo una derrota, ante el Atlético de Madrid y en el minuto 99, había sufrido el nueva camiseta espanyol en el RCDE Stadium esta temporada. Solo una vez, en 1966, se había impuesto el Elche en feudo perico en toda su historia. Categoría de fortín que Pere Milla convirtió en un castillo de naipes para derrumbar la alegría local y para sacar a los franjiverdes del descenso en un abrir y cerrar de ojos.

Porque Milla, ilerdense y que había terminado 2021 marcando en el Camp Nou, apenas necesitó 14 minutos para armar el lío en Cornellà. Y haciendo algo tan simple como estar en su sitio. Porque descolocada estaba toda la zaga, sobre todo Aleix Vidal, en el 0-1, a centro del Tete Morente, mientras que en el segundo, a pase de Mojica, a por uvas salió Joan García. El nueva camiseta espanyol, de 20 años, tiene un gran futuro por delante, pero más le vale olvidar cuanto antes su primera noche en LaLiga, la que le procuró la baja médica de Diego López.

Bien lo sabe Édgar Badia, que hace una década debutaba en la meta perica para nunca más repetir y que en su regreso con el Elche casi no tuvo trabajo, ante un Espanyol desnortado sin la batuta de Darder. Hasta el filo del descanso, cuando Gil Manzano, sin que se lo desmintiera Del Cerro Grande en el VAR, vio penalti en una ostrucción con el antebrazo de Gonzalo Verdú –titular de última hora por la lesión de Bigas en el calentamiento– sobre Keidi Bare. Lo transformó Raúl de Tomás sin inmutarse. Fuerza y precisión.

Mantuvo el Elche, todo sentido común, la paciencia necesaria para ir aguantando los arreones de un Espanyol que necesitaba remontar ante el runrún de la grada. Y que en realidad ofreció poco peligro efectivo, más allá de una carrera de RdT que obstruyó Badia o de unos minutos finales en que fue más la sensación que el asedio de ocasiones, y que acabaron con Dani Pendín, ayudante de Vicente Moreno, agotado en el banquillo.

A pesar de seguirlo desde un palco, sancionado, se llevó Francisco, especialista en el RCDE Stadium, un botín más que merecido para un Elche que, curiosamente, cumplía 99 años. Aniversario feliz, retorno amargo del Espanyol a casa.

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