La complicada decisión sobre el futuro de Dembélé

Moussa Dembélé acabó la temporada dando gracias por su periplo en el Atlético, club al que llegó como refuerzo invernal tras la marcha de Diego Costa. La decisión del hispano-brasileño de abandonar el equipo fue una de los primeros escollos que el equipo de Simeone se encontró en el camino. Y llegó Dembélé, quien entre unas cosas y otras apenas ha podido demostrar su valía de rojiblanco. El jugador, cedido hasta final de temporada, se marchó pidiendo al Atlético que cuente con él para el próximo ejercicio.

Dembélé indicó tanto al cuerpo técnico como a los dirigentes del club madrileño que se encuentra feliz en Madrid, muy a gusto y contento de formar parte de una plantilla que al final ganó el título liguero. Su presencia en el Atlético ha sido difícil y apenas ha podido jugar en el conjunto del Cholo. Primero pasó el coronavirus, por lo que se perdió los partidos ante Celta, Granada y Levante. Y posteriormente sufrió un desmayo en un entrenamiento, lo que hizo que estuviera bajo observación médica y se perdiera los choques ante Betis y Sevilla.

En total, participó en cinco partidos ligueros: Levante, Getafe, Eibar, Huesca y Osasuna. Y en dos de Champions, en la eliminatoria ante el Chelsea. En total, 140 minutos de juego, sin ningún gol ni asistencia. Aunque siempre dio la sensación de ser un futbolista peligroso de cara al rival, agresivo y con velocidad. El gol se le resistió, aunque estuvo cerca de marcar ante Getafe y también en Champions.

El Atlético, si quiere hacerse con el jugador, tendría que pagar 35 millones de euros al Olympique de Lyon, algo que no va a hacer. Pero sí podría intentar alguna otra fórmula para evitar desembolsar esa cantidad de dinero. La dirección deportiva, mientras tanto, espera lo que suceda con Morata, cuyo futuro parece estar en la Juventus. Y mira el mercado ante la opción de tener que fichar otro delantero. Suenan nombres importantes, como los de Dybala y Lautaro, pero son operaciones inviables desde el punto de vista económico… a no ser que salga algún jugador de primer nivel.

Ahora mismo parece complicado que Dembélé pueda seguir otro año más de rojiblanco, pero en el fútbol no hay nada decidido. Con 24 años, y con un valor de mercado de 25 millones de euros, con el delantero hay un compás de espera. Nadie quiere precipitarse en ningún sentido.

El Villamarín, juez decisivo en el sueño bético hacia Europa

Atlético de MadridValencia y Athletic de Bilbao. Son los tres próximos rivales del Betis en Liga y todos ellos visitarán el Benito Villamarín para medir la fiabilidad de la candidatura verdiblanca a Europa. Tres citas en casa que esperanzan a la afición bética con miras a la consecución del objetivo continental, el que se pronunciaba en silencio a inicios de la temporada y que ahora sí asalta la escena liguera en su plenitud. «Siempre es mejor que juguemos en casa«, aseguró Manuel Pellegrini hace unos días al ser preguntado por la conveniencia de encadenar tres citas seguidas en casa. Las cifras dan cierto optimismo a los verdiblancos: no conocen la derrota en el Villamarín desde hace dos meses, cuando el Barcelona de Ronald Koeman asaltó su feudo.

No mostró una fiabilidad tan certera el Betis en su casa durante toda la temporada, pero su salto cualitativo en este 2021 posibilita también una mejoría notable en este parámetro. Con el Atlético como primer adversario en esta particular carrera por Europa, Pellegrini pretende que el sello instalado en Heliópolis durante el segundo tramo de temporada tenga signos de continuidad hasta el final. Sin público, pero con la confianza renovada por las buenas actuaciones del equipo en las últimas jornadas como local.

También se agarra el proyecto verdiblanco al buen hacer de su técnico en los tramos finales de temporada. Lo demostró con el Villarreal, el Málaga y el Real Madrid. El momento decisivo para cumplir con los objetivos le abre las puertas al Betis con el Villamarín como testigo de excepción para medir si las expectativas crecieron por encima de lo permitido o no. «Estamos donde queremos estar, tenemos que hacerlo bien ahora para poder seguir hasta el final», valoró ayer Andrés Guardado, consciente que las tres próximas citas en Heliópolis pueden suponer un punto clave en este curso.

La Real sueña con un imposible

«Es imposible… dijo el orgullo. Es arriesgado… dijo la experiencia. No tiene sentido… dijo la razón. Inténtalo… susurró el corazón». Esta célebre frase puede resumir perfectamente el estado de ánimo con el que afronta la Real Sociedad el partido de vuelta de estos dieciseisavos de final de la Europa League contra el Manchester United . Después del 0-4 del partido de ida (en Turín aunque fueran locales los donostiarras), todo está perdido. O eso es lo que dicen la razón. El corazón, que es la base de todos los aficionados al deporte, deja todavía un pequeño resquicio para la esperanza. Especialmente, para los más optimistas. Por muy pequeño que sea, uno siempre sueña con que su equipo protagonice una de esas hazañas que luego son recordadas con el paso de los años. Eso es lo que buscará la Real en Old Trafford, alcanzar lo que parece imposible. Y no parece que haya mejor escenario para soñar despierto que el mítico ‘teatro de los sueños’.

No obstante, no se dejen engañar mucho por el corazón, y en este caso hagan más caso a la cabeza. Después de lo visto en el partido de la semana, esta Real todavía está lejos de este United, especialmente en el apartado físico. El potencial de los ‘Diablos rojos’ fue tan descomunal que casi ridiculizó a los donostiarras. Así que el objetivo debe ser, quizá, menos ambicioso que el de pensar en remontar la eliminatoria. El reto primero es competir con este Manchester en su casa, con lo que ello conlleva. Porque salvo algunos minutos aislados, en Turín no fue capaz. Imanol y sus chicos se han marcado la idea de lavar su imagen, demostrar a todo el mundo futbolístico que no están tan lejos del equipo inglés. Si logra dar ese primer paso, puede que en algún momento del partido se le presente la oportunidad de volverse a meter en la eliminatoria. Y si lo aprovecha, entonces habrá opciones. Suena a broma, pero habrá que ir con ese pensamiento, porque el corazón atiende a razones que la razón no puede comprender.

El mensaje que se le lanza desde el vestuario es que de reojo se está mirando a la visita a Valdebebas del lunes que viene. Con el ‘pescao vendido’ en Manchester, o así lo refleja el marcador antes de empezar el partido de vuelta, Imanol ha dejado en Donostia a su capitán, Illarramendi; a su principal jugón, David Silva; y a Carlos Fernández, con el que no ha querido arriesgar lo más mínimo a pesar de estar recuperado de su lesión. Es bastante evidente lo que le pasa por la cabeza a Imanol. Por eso, no es descartarle que haga rotaciones en el once inicial y que algunas de las llamadas principales referencias del equipo se queden de inicio en el banquillo. Monreal, Oyarzabal y Portu apuntan a descansar. Januzaj sí será titular, en el que será su regreso a la que fue su casa hace años. E Isak también, salvo que Imanol sorprenda con Bautista. Pequeños detalles que se convierten en mensaje y que reflejan que, si en la Real quieren soñar, lo van a hacer de forma moderada, no vaya a ser que el sueño acabe como en Turín en pesadilla.